Por Equipo editorial Educación y Seguridad · 2025
Un arsenal corporativo seguro combina cajas fuertes ancladas, control de acceso y trazabilidad, alineado con las exigencias de la ANMaC.
En una empresa de seguridad, la confianza no solo se gana con personal capacitado, sino también con un protocolo de custodia que cumpla cada letra de la ley. Las compañías que operan con armamento en Argentina —ya sea para vigilancia privada, custodia de valores o escolta armada— enfrentan una doble responsabilidad: cumplir con las disposiciones legales de la ANMaC (Agencia Nacional de Materiales Controlados) y garantizar la seguridad física del arsenal fuera de horario operativo.
En este contexto, las cajas fuertes y gabinetes reforzados no son una opción decorativa: son la infraestructura mínima para la tenencia corporativa responsable de bienes de acceso restringido.
La Ley Nacional de Armas y Explosivos, junto con las disposiciones de la ANMaC, establece que toda arma de fuego en poder de empresas debe estar bajo resguardo seguro, con acceso restringido exclusivamente a personal autorizado. Esto se traduce en exigencias como:
Frase clave para directores de operaciones: "Un arma fuera del operativo, pero mal custodiada, representa un riesgo legal y reputacional para toda la empresa."
No basta con cualquier gabinete metálico. Los modelos deben estar diseñados para uso institucional, con capacidad de acceso escalonado y resistencia industrial. Estos son los criterios clave a considerar:
Desde un armero doble compartimento para separar armamento y documentación, hasta gabinetes verticales para 10 o 20 unidades, las soluciones deben adaptarse al volumen de operación y al tipo de servicio que presta la empresa.
El sistema de apertura debe permitir identificar quién accede, cuándo y bajo qué condiciones. Los sistemas más confiables incluyen:
La combinación de biometría con códigos o llaves duales permite cumplir políticas de “doble control” habituales en empresas de transporte de caudales o servicios de escolta especializada.
La estructura debe estar pensada para resistir ataques físicos y uso intensivo diario:
Las cajas Servibank y ANCLA Pro20 son opciones disponibles en el mercado argentino que se alinean con este estándar de construcción, orientadas a ambientes corporativos de alto riesgo.
Para empresas sometidas a inspecciones regulares, la caja fuerte debe facilitar la auditoría:
Esta trazabilidad permite demostrar que el arsenal estuvo siempre bajo custodia, respaldando informes internos y requerimientos de la ANMaC o de clientes institucionales.
A modo de guía, estos modelos ilustran configuraciones típicas que responden a distintas escalas de operación dentro del sector de seguridad privada en Argentina:
La ANMaC puede inhabilitar temporalmente el servicio, retirar licencias y aplicar multas si la custodia de armas no es conforme a las disposiciones vigentes. Además, en caso de robo o extravío, la empresa responde legal y penalmente si se demuestra que no hubo custodia física adecuada.
Un incumplimiento no solo implica sanciones económicas, sino también un impacto directo en la reputación, la confianza de los clientes y la continuidad de los contratos con organismos públicos o privados.
Un arsenal seguro es también una empresa confiable. Invertir en una caja fuerte de uso profesional es parte de construir una reputación sólida como empresa de seguridad. Más allá del cumplimiento, protege a tu equipo, a tus clientes… y a tu marca.
Porque en este rubro, no se trata solo de tener permiso para portar un arma, sino de saber dónde y cómo debe estar guardada cuando no se usa. La infraestructura de custodia es la base sobre la cual se sostiene toda la cadena de confianza operativa.